Uy como resumir todo...
Stressaso mal allá por Noviembre, electrocardiogramas, psiquiatras, medicación, ataques de pánico, psicóloga, y el barrilete de mi estado general revolcándose en un maremoto que reíte de Katrina.
Licencia laboral, aislamiento de estímulos stresantes, soledad en la quinta...
Incertidumbre, miedo, tristeza...
Amor de mi familia, amor de mis amig@s, amor de mis mascotas (que lo saben todo sin preguntar nada) y a veces todo eso no alcanza porque los dias vienen como montañas rusas.
Y cuando estoy arriba escucho el sonidito: cla cri cla cri cri cri y brooooom, otra vez en caída libre y un par de dias largos para volver a poner cada cosa en su (por ahora) precario lugar. Y ahí sí: levantamos las esperanzas, bajamos las ansiedades, acomodamos los mieditos, combatimos el pánico con sol, agua, luz, respiraciones, paciencia, leer, intentar pensar bonito, dormir, llorar, confiar y no confiar, cuestionarse, no cuestionarse, probar por todos los lados posibles hasta que el cubo mágico vuelva a tener todos sus lados correctos. Cada cara con su color.
Y entonces sí. pasar a otra cosa. Por ejemplo salir a buscar a cada hijo de diPUTAdo que votó la reforma laboral según la cual se puede trabajar 18 horas al dia por el mismo precio de 9. Y así días y días hasta que el cerebro se queme. Y sábados y domingos y no-me-importa-que-revientes-esto-es-importante. Ah, porque yo no.